
Presos de las circunstancias, hemos comprendido que la mejor manera de vencer los miedos es a través de un mundo afín compartiendo palabras miradas y silencios, con tiempos propios y particulares creados por iniciativa y voluntad. Nace allí nuestro entorno oscila entre la razón y el sentimiento. Aquella que se presenta necesariamente en todo tipo de comienzos. La que fluye entre la nada y la eternidad, entre lo posible y lo imposible, entre lo concreto y lo abstracto.
Que nos permite huir de lo que atenta contra nuestra vida. Nos da la posibilidad de ver sin ser vistos. Pero siempre con la intención de construir. De llevar a cabo un camino donde la fe el amor y la esperanza son transparentes. Te invito a volver y respirar este aroma. En nuestro camino hemos cosechado esperanzas, animando ilusiones, creyendo que lo mejor todavía esta por venir. Un entorno real que hace sentir ingenuidad ante la inmensidad de un latido.
La soledad. La esperanza. La contrariedad. La ausencia. El dolor. La angustia. La incertidumbre. El destino. El aroma de tu calida silueta. Tu mirada transparente. El silencio. La inocencia. El peligro. La fe. La fluctuante reacción inesperada. Tu voz sorda. El llanto consumado. El grito que no engaña. Algo pasa. Y es que nuestras esencias son reales y nuestros besos preámbulos de un nuevo día………..............
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