A veces es necesario manifestar algo, y entre la diversidad de los acontecimientos aun están sueltas las palabras que argumentan una existencia o si no podríamos pasar el resto de la vida imponiéndonos límites, absurdos y de los otros, pero, en definitiva, todo alguna vez caducará, inclusive ese afán de auto-regulación que con la indiscriminada sed de subjetividad devendría irremediablemente en la locura.
Por eso, en rumbo de buscar alternativas antes de que ya no existan las oportunidades de seguir perteneciendo, convendría buscar otros márgenes menos nocivos y no tan dolorosos, la imaginación podría ser uno de ellos. O también los justificados sentimientos llamados a enaltecer la humanidad...
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