Deja que cuide de ti como si el mañana no pudiera encontrarte, aunque la realidad que envuelve el mundo no invite a luchar por los sueños, y el eco de voces vacías se ahogue en el recuerdo de nuestra soledad.
Deja que tus ganas te ayuden a caminar arrancando las hojas secas de tu fantasía.
La vida esconde momentos que debes estar dispuesto a disfrutar: amor, complicidad, cariño, compañía...
no malgastes esfuerzos en pensar de qué valdrá.
Ahí está la magia de la incertidumbre, la recompensa de un regalo inesperado o la plenitud de un abrazo que abarca algo más que la piel.
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